CHINCHIPE: Entre flores y recuerdos: Zumba se prepara para el Día de los Difuntos con limpieza de tumbas y una eucaristía

Las familias acuden al cementerio general a arreglar las tumbas de sus seres queridos; este lunes, los franciscanos presidirán una misa a las 11:00.

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Redacción local
En Zumba, el Día de los Difuntos no se vive solo con lágrimas: se vive con escobas, pintura, flores y velitas. En los días previos al 2 de noviembre, las familias acuden al cementerio general de la ciudad para limpiar y arreglar las tumbas de sus seres queridos. Este lunes, la tradición se completará con una eucaristía presidida por los religiosos franciscanos de la parroquia eclesiástica Nuestra Señora del Rosario, a las 11:00, en el campo santo.

Limpiar, pintar y recordar

Durante estos días, el cementerio general se llena de familias que llegan con baldes, brochas y flores. Unos pintan las tumbas; otros las limpian y colocan coronas. La costumbre se mantiene viva en Zumba, aunque algunos familiares han dejado de visitar a sus difuntos.

«Los recordamos para que no caigan en el olvido»

Mesías García, exdocente jubilado, visita las tumbas de su padre José Alberto García, su hermano Marco Antonio García, sus abuelos y sus tías. «Siempre recordamos a nuestros seres queridos. Venimos a visitarlos y a limpiar las tumbas de nuestros familiares», dice.

«Mi padre fue nuestro guía y orientador. Mi hermano fue un ser querido que siempre estuvo cerca de nosotros. Los recordamos con amor y también con tristeza, porque ya no están físicamente, pero los llevamos en el corazón», afirma. Sobre la fecha, señala: «Es muy importante para toda la ciudadanía. Cada año venimos a visitar las tumbas para que no caigan en el olvido».

García trabajó 32 años en la Escuela de Educación Básica Chimborazo, en el barrio Isimanchi, donde se jubiló. Nació en Zumba y hoy disfruta de una vida tranquila.

«Venimos a arreglarla, prendemos velitas y nos quedamos un rato»

Cristian Mendoza visita cada año la tumba de su abuelo Carlos Fajardo, fallecido en 2010. «Cada año vengo a limpiarle y pintarle la tumba, y a dedicarle un momento especial. Aunque lo recordamos todos los días, esta fecha tiene un significado particular», cuenta.

«Venimos a arreglarla un poco, prendemos velitas y nos quedamos un rato acompañándolos. Después regresamos a nuestros hogares», explica. Mendoza trabaja en una empresa de telecomunicaciones y recorre la zona. Este lunes vendrá con su madre, Teresa Fajardo.

«Sería bueno venir, por lo menos una vez al año, a recordar a nuestros seres queridos y los momentos que estuvieron con nosotros. Ser ingratos y olvidarlos no está bien», sostiene.

Flores eternas y coronitas para recordar

Aprovechando la fecha, los emprendedores ofrecen arreglos florales. Salomé Villazis vende flores eternas, velitas y coronitas a USD 2,50 cada una. «Son trabajos que realizo a mano. La compra de cualquier arreglito me ayuda bastante», dice. «Mañana voy a traer más flores eternas. Me solicitaron que vuelva».

Villazis nació en Zamora y estudia Psicología Clínica en Loja. Vino por el feriado y decidió emprender. «Es una fecha muy especial para recordar a quienes ya no están con nosotros. Espero que todos vengan a visitar a sus difuntos», afirma. «También espero que quienes tengan un emprendimiento se animen a participar. Hay que usar la creatividad y las manos para crear», agrega.

Este lunes 2 de noviembre, a las 11:00, los religiosos franciscanos de la parroquia eclesiástica Nuestra Señora del Rosario presidirán una eucaristía en el cementerio general de Zumba. La ceremonia se suma a la tradición de limpiar y arreglar las tumbas, que se mantiene viva en la ciudad. Para las familias, la fecha es una oportunidad para recordar a quienes partieron y para mantener viva la costumbre entre las nuevas generaciones. (I)

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