Más de 2.000 familias caficultoras de Zamora Chinchipe esperan vender sus mejores lotes a compradores internacionales este 26 de septiembre. La feria se ha convertido en la única plataforma que les permite vivir del campo.

Redacción regional
Manuel Mayo camina entre los cafetos de la Finca Los Gemelos. Tiene 33 años. Heredó la tierra de su padre. También heredó una idea: que el café de Chinchipe puede competir con el mejor del mundo. Este 26 de septiembre, Manuel llevará sus mejores lotes a la XIV Feria Bracamoros Coffee en Palanda. No irá solo. Más de 2.000 familias caficultoras de las organizaciones ACRIM y APECAP harán lo mismo. La feria incluye una subasta de los diez mejores lotes de café. Quince compradores nacionales e internacionales ya están registrados. El objetivo es claro: vender el café al mejor precio posible. La feria se ha convertido en la estrategia que sostiene la economía de una zona que apuesta por la calidad para no desaparecer.
Cómo funciona la feria: catas, concursos y subasta
La feria no es un evento aislado. Es un sistema. Primero se califican las diez mejores fincas de Palanda y Chinchipe. Luego se catan los diez mejores lotes de café. Después, esos lotes se subastan ante compradores exigentes.
La subasta funciona así: primero se realiza una cata inicial. Se descartan los cafés que no cumplen parámetros de humedad y calidad. Quedan los diez mejores. Luego viene una segunda ronda. Los jueces asignan posiciones del 1 al 10. La primera catación se hace el viernes. La evaluación final, el sábado. Participan catadores especializados. Se garantiza transparencia. Se da a conocer el puntaje de cada productor. La premiación es en la tarde.
Después, los diez mejores lotes pasan a subasta. En ella participan el productor, que oferta su café, y los compradores interesados. Se realizan las ofertas. El café se vende a quien presente la mejor propuesta. Ese es el objetivo principal de la feria: vender el café al mejor precio posible.
El año pasado, el productor Keimer Troya ganó la subasta. Vendió su lote a USD 1.210 por quintal. Ese precio cambió su vida. También cambió la percepción de toda una región.

Paúl Cueva, administrador de APECAP, confirma la magnitud del evento. «Más de 2.000 familias vinculadas a las asociaciones ACRIM y APECAP se benefician de las actividades relacionadas con la feria», dice. «Hasta la fecha, más de 15 compradores nacionales e internacionales se han registrado para participar en la subasta».
La feria también incluye concursos de café filtrado, café latte y café trillado. Se eligen los mejores estands. Y este año hay una novedad: la primera Feria del Cacao de Palanda. Se realizará el mismo día, el sábado 26 de septiembre.
Quién está detrás: Manuel Mayo y el legado de su padre
Manuel Mayo es el nuevo presidente de la Asociación de Caficultores Orgánicos Cuencas del Río Mayo (ACRIM). También es emprendedor de la marca Café Mayo y de la Finca Los Gemelos. Participará en la feria con un estand familiar.
«Tenemos algunos participantes en las categorías de fincas y lotes», explica Mayo. «Este año la producción no ha sido la esperada. Sin embargo, como buenos productores y caficultores, estamos siguiendo adelante».
Mayo agradece el apoyo del Consejo Provincial. «El Consejo Provincial, por medio de AGOPZACHIN, siempre ha estado presente», afirma. «El año pasado tuvimos su presencia y apoyo en ACRIM, en Zumba. Este año la feria se realizará en Palanda».

Una historia familiar: la Finca Los Gemelos
Detrás de las cifras hay una historia familiar. La Finca Los Gemelos nació en 2014. Una vaca tuvo dos terneros. Al año siguiente nacieron dos hermanos. De ahí el nombre.
José Mayo, padre de Manuel y Gonzalo, fundó la finca y la marca Café Mayo. Fue pionero del asociativismo en Chinchipe y Palanda desde 2005. En 2010 ganó el primer lugar en la Taza Dorada. El año pasado obtuvo el segundo lugar en la categoría de mejor finca. Falleció hace poco.
Manuel y Gonzalo tomaron la posta. Manuel preside ACRIM desde el 15 de julio dé este año. Gonzalo ahora tiene 14 años hace dos años se formó como barista en Vilcabamba. Aprendió métodos como V60 y Chemex. Hoy se dedica a la catación y clasifica el café de la familia.
La feria también impulsa el relevo generacional. ACRIM trabaja con 20 jóvenes. Cada uno tiene media hectárea o una hectárea para renovar cultivos. El proyecto incluye entrega de plantas y análisis de suelo. Las mujeres también participan con stands y productos.

El café que no necesita azúcar: la apuesta de Gonzalo Mayo
Gonzalo Mayo habla del café sin azúcar. «Los cafés de especialidad se caracterizan por no necesitar azúcar», dice. «Utilizamos fermentación anaeróbica. Así obtenemos una taza que no necesita azúcar y que tiene muy buen sabor».
Cuenta una anécdota. «Muchas personas me dicen: ‘Trae panela para ponerle a mi café’. Yo les respondo que primero prueben el café sin azúcar. Es un buen café y no la necesita».
Manuel Mayo habla del legado de su padre. «Mi papá fue uno de los grandes emprendedores», recuerda. «Dejó un gran legado. Siempre trabajó para hacer visible ante el mundo que en Chinchipe y Palanda se produce un buen café».
Qué encontrarán en el stand: variedades y precios
La Finca Los Gemelos no solo vende café. Vende una experiencia. En su stand de la feria expondrán varias variedades. Café tradicional de 350 gramos a $4. Café honey de 250 gramos a $4. Café especial de 250 gramos a $10. Café lavado de 400 gramos a $7. Café honey en grano tostado de 250 gramos a $10. También ofrecerán miel de meliponas.
Participarán en varios concursos. El de la mejor finca. El del mejor lote de café. El de trillado de café bola. Manuel y Gonzalo también competirán en filtrado de café y arte latte.
La marca Café Mayo se encuentra en varios lugares. En Zumba, donde el señor Chamba y donde la señora María Villacís. En Palanda, en el Comercial Luis, con Paul Minga. En Loja, en Somos Loja, una de las tiendas más grandes de café. En Zamora, en el local dé Nubia Sánchez.
De Vilcabamba a Cotacachi: la formación de un barista
Gonzalo Mayo se prepara para otro reto. Participará en el Coffee Fest de Cotacachi, en Imbabura. Será los días 9, 10 y 11 de octubre. Allí se reúnen jueces internacionales de Japón, Colombia y Costa Rica. Gonzalo representará al sur del país.
«La primera vez que participé fue en un concurso de AeroPress», recuerda Gonzalo. «Perdí. Estaba pesando la cantidad de café y agua. Justo cuando presioné la balanza, esta se reinició. Me quedaban tres minutos. Puse el agua sin medirla bien y perdí».
Su hermano Fabián llegó a semifinales de Baristas Kids en el método V60. Gonzalo aprendió barismo en Vilcabamba. Allí conoció al barista Pedro Borja, de Loja. Aprendió métodos como V60, Chemex y AeroPress. «Me gusta que el café tenga sabores cítricos, achocolatados, notas de limón o naranja», dice. «Nuestro café tiene sabores de piña, limón, chocolate y caña».
Los retos: clima, apoyo municipal y logística
Manuel Mayo explica los retos. «Hay que trabajar en la renovación de los cultivos, el mantenimiento y las podas», dice. «No es un trabajo de un año. Es todos los años».
El apoyo institucional es desigual. El Consejo Provincial y el MAG respaldan con abonos y fitosanitarios. Los municipios, en cambio, casi no participan.
«Por parte del Consejo Provincial sí hemos tenido algún apoyo», dice Mayo. «Sin embargo, en el caso de los municipios no se ha visto mucho respaldo«. Pide apoyo en transporte y logística. «Para un emprendedor es muy difícil afrontar el aspecto económico», explica.
El campo como futuro: el mensaje a los jóvenes
La feria tiene defensores y críticos. Los defensores dicen que es la única plataforma que tienen los caficultores para vender a precios internacionales. Los críticos dicen que el apoyo municipal es insuficiente.
Manuel Mayo representa a los primeros. «El campo es duro», admite. «Hay que trabajar mucho. A lo mejor, incluso sacrificar la salud. Pero es una de las mejores maneras de trabajar siendo nuestro propio jefe».
«Los jóvenes deben prepararse para volver al campo«, insiste. «El campo quizá sea mejor que la ciudad. Nos permite vivir dignamente y contar con recursos».
Sobre la feria, es directo. «Que se incentiven a participar», dice. «Les deseo la mejor de las suertes. Que gane el mejor».
Un territorio que se niega a desaparecer
La XIV Feria Bracamoros Coffee se realizará el 26 de septiembre en Palanda. La próxima edición, en 2027, será en Chinchipe. ACRIM será la anfitriona.
Manuel Mayo ya piensa en ese reto. «Esperemos poder estar a la altura como organización, como emprendedores y como socios», dice.
La feria no solo vende café. Vende una idea: que un territorio olvidado puede vivir de su tierra. Que un joven barista puede aprender en Vilcabamba y volver a su finca. Que una marca familiar puede llegar a las mesas de Ecuador y, quizá, del mundo.
Gonzalo Mayo lo resume con una invitación. «Les invito a visitar nuestro stand y probar nuestro café», dice. «Es un muy buen producto».
