Política:  Rafael Correa dinamita apoyos a Luisa González y evidencia quiebres en la dirigencia

El líder correísta cuestionó a quienes expresaron solidaridad con la detenida; analistas observan una tensión entre dos lógicas políticas

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Redacción nacional

«Jamás olvidaremos que personajes como tú son de los grandes culpables de todo lo que está sucediendo». Con estas palabras, Rafael Correa respondió en la red social X al exjuez Ramiro Ávila, quien había calificado la detención de Luisa González como «una evidente persecución política». El intercambio evidencia una tensión en el interior del correísmo. Mientras la dirigencia de Revolución Ciudadana (RC) llama a movilizarse y a buscar unidad, su líder máximo cuestiona a quienes se solidarizan con la excandidata presidencial. Luisa González está recluida en la cárcel de Riobamba desde el 23 de octubre de 2026 . según reporto diario La Hora

La detención de González ocurrió la madrugada del 22 de octubre en Manabí. Se enmarca en el caso Laberinto, que investiga un presunto lavado de activos relacionado con el financiamiento de la campaña electoral de 2023 . La dirigencia de RC, liderada por Gabriela Rivadeneira, llamó a organizaciones sociales y políticas a movilizarse. Rivadeneira planteó que existe una judicialización de la política. Ese discurso podría articular una unidad más amplia. Sin embargo, la respuesta de Correa dificulta ese objetivo.

 «Es Correa quien, en redes sociales, responde a una lógica de confrontación que aumenta la polarización en la que vivimos y, por lo tanto, estos intentos de unidad a los que llama el movimiento se ven disminuidos, porque es difícil conseguir consensos», señaló la politóloga Andrea Endara .

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Reacciones y quiebres
Lolo Miño, constitucionalista, reaccionó a la crítica de Correa contra Ávila. Dijo que si la RC quiere sobrevivir como partido, debe deshacerse de «este lastre» en referencia a Correa. Correa respondió el 26 de octubre: «El odio de esta gente no les ha hecho perder solamente la decencia: ahora también han perdido la racionalidad» . Endara observa una dualidad en el líder correísta. Es una bendición porque aglutina al electorado de RC. Pero también es una amenaza para los intentos de unidad. El caso de González evidencia que no hay una misma lógica en el correísmo.

«Es una bendición porque es el que aglutina a todo el electorado de la RC, pero también podría ser una amenaza para los intentos de unidad», afirmó Endara .

Análisis político
Luis Verdesoto, PhD en Ciencias Sociales, observa que la forma de hacer política de Correa es la polarización. Lo hace para mantenerse vigente en el escenario político. Verdesoto considera que la RC debe ampliar la coalición de fuerzas que se oponen al autoritarismo. Ese es un punto táctico en el que pueden converger grupos más amplios del país. César Febres-Cordero, analista político, considera que Correa no tiene una estrategia. Más bien ha tomado una decisión que se antepone a cualquier estrategia: no compartir espacios con quien no se someta a sus designios.

Situación judicial y apelación
La defensa de González apeló la prisión preventiva. El abogado Diego Guarderas busca que ella pueda defenderse en libertad mientras duran las investigaciones . González está recluida en Riobamba desde el viernes 23 de octubre. La Fiscalía le imputa lavado de dinero en el manejo de fondos de la campaña de 2023. El caso se denomina Laberinto. Guarderas afirmó que no hay un solo elemento que vincule a González con la trama de la acusación. Ella reafirma su inocencia .

«No hay un solo elemento que vincule a González con la trama que se ha planteado desde la acusación oficial. Ella está firme porque sabe que es inocente», afirmó el abogado Diego Guarderas .

Revolución Ciudadana atraviesa una crisis interna. La detención de González profundizó las diferencias entre la dirigencia institucional y su líder máximo. Correa vive en Bélgica como refugiado. Tiene una condena por cohecho en Ecuador. La RC está suspendida y no puede participar en las elecciones locales del 29 de noviembre . La dirigencia busca ampliar la unidad con otros sectores de la oposición. Correa mantiene una línea de confrontación. Los analistas coinciden en que esa dualidad debilita al movimiento. La ciudadanía observa un correísmo dividido entre la unidad y la polarización.

«El intento de unidad que se quiso hacer con Mónica Luzarraga quedó en la nada porque Correa empezó desde su trinchera, que básicamente es X, a delimitar quiénes son considerados revolucionarios y parte del movimiento político», concluyó la politóloga Andrea Endara (I)

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