Colesterol alto: un riesgo que avanza en silencio, pero puede detectarse a tiempo


Septiembre, mes del Día Mundial del Corazón, invita a poner la prevención en el centro. El colesterol elevado puede pasar desapercibido durante años, incluso en personas jóvenes y con peso normal, mientras aumenta el riesgo cardiovascular. En este contexto, Laboratorios Bagó del Ecuador, destaca la importancia de conocer los niveles de colesterol y adoptar hábitos saludables para actuar a tiempo.

El colesterol elevado es un factor de riesgo silencioso que puede avanzar durante años sin presentar señales claras. La American Heart Association (AHA), organización científica dedicada a la prevención y salud cardiovascular, advierte que muchas personas pueden tener niveles elevados de colesterol sin presentar síntomas y que un análisis de sangre es la única forma de conocer sus niveles. El peligro radica principalmente en el colesterol LDL (“malo”): cuando permanece elevado, puede favorecer la acumulación de placa en las arterias y aumentar el riesgo cardiovascular, mientras que el HDL (“bueno”) ayuda a transportar el colesterol de regreso al hígado para su eliminación. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el colesterol elevado como un factor de riesgo modificable de enfermedades cardiovasculares.

Cuando ese riesgo comienza a manifestarse, pueden aparecer señales relacionadas con problemas en la circulación. Dolor o presión en el pecho durante el esfuerzo, dolor o calambres en las piernas al caminar y, en casos más graves, dificultad repentina para hablar, debilidad de un lado del cuerpo o alteraciones de la visión requieren valoración médica. La OMS advierte que un infarto o un accidente cerebrovascular pueden ser la primera señal de una enfermedad de los vasos sanguíneos que hasta entonces no había presentado síntomas.

“El colesterol elevado puede permanecer durante años sin producir síntomas. Por eso, esperar a sentir una molestia para realizarse un control puede retrasar la detección. Conocer los niveles de colesterol permite identificar el riesgo y actuar antes de que aparezca una complicación cardiovascular”, explica el Dr. Harold Álvarez, asesor médico de Laboratorios Bagó.

Esta posibilidad de que el colesterol pase desapercibido también puede generar una falsa sensación de seguridad, especialmente cuando se piensa que solo afecta a personas mayores o con sobrepeso. Una investigación de la Universidad Técnica del Norte realizada en el Ecuador, en estudiantes de Psicología encontró un 59,39% de prevalencia de dislipidemias. El 69,09% presentó LDL elevado y el 56,36%, colesterol total elevado. Lo más llamativo: 54,55% tenía un estado nutricional normal.

El resultado demuestra que verse saludable no significa tener niveles adecuados de colesterol. También influyen los antecedentes familiares, la genética, el sedentarismo, el tabaquismo, la diabetes y la hipertensión. La hipercolesterolemia familiar, una condición hereditaria, puede elevar el LDL desde edades tempranas. Por ello, las recomendaciones de 2026 de la AHA y el ACC señalan la importancia de prestar especial atención a los jóvenes que presentan niveles de LDL de 160 mg/dL o más o que tienen antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura.

Un análisis de sangre puede revelar si los niveles de colesterol están elevados. El llamado perfil lipídico mide el colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos, y sus resultados se analizan junto con otros factores de riesgo. Además, las recomendaciones actuales aconsejan medir al menos una vez en la vida adulta la lipoproteína(a), un tipo de grasa en la sangre que puede aportar información adicional sobre el riesgo cardiovascular.

La idea es sencilla: no esperar a que aparezca una señal para descubrir algo que puede detectarse antes. La prevención empieza por conocer los niveles de colesterol y los antecedentes familiares, pero también implica adoptar hábitos cotidianos:

  • Reducir el consumo de grasas saturadas y evitar las grasas trans.
  • Priorizar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas.
  • Realizar actividad física regularmente y reducir el sedentarismo.
  • No fumar y limitar el consumo de alcohol.
  • Mantener controlados la presión arterial y la glucosa.
  • Acudir a controles médicos periódicos, especialmente si existen antecedentes familiares de colesterol elevado o enfermedad cardiovascular prematura.
  • Seguir el tratamiento indicado por un profesional cuando los cambios de estilo de vida no sean suficientes.

La prevención adquiere especial relevancia en septiembre, cuando el 29 se conmemora el Día Mundial del Corazón. En 2026, la Federación Mundial del Corazón impulsa “Don’t Miss a Beat”, una campaña que pone el foco en las señales ocultas de las enfermedades cardíacas. En Ecuador, el programa HEARTS, impulsado por el Ministerio de Salud Pública con apoyo de la OPS/OMS, promueve el abordaje y control del riesgo cardiovascular.

En ese contexto, hablar de colesterol es hablar de una prevención que comienza antes de que aparezca el dolor. Porque sentirse bien no garantiza que el colesterol esté bajo control; medirlo permite saberlo a tiempo.

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