Miles de peregrinos y turistas llegarán a la ciudad entre agosto y noviembre, lo que impulsará las ventas de artículos religiosos y beneficiará a los comerciantes del centro histórico.

Redacción regional
El arribo anual de la imagen de la Virgen de El Cisne, fijado para el 20 de agosto, transforma a Loja en el principal núcleo de devoción católica del sur del país. La estancia de la efigie en La Catedral, que se extiende hasta el 1 de noviembre, atrae a miles de feligreses, turistas y visitantes nacionales e internacionales, generando un impacto directo en el dinamismo económico de los comercios de la zona céntrica, según informó Diario La Hora.
Incremento en la actividad comercial
Los vendedores del sector reportan una aceleración paulatina en sus transacciones diarias a medida que se aproxima la fecha festiva. La presencia de compradores foráneos registra sus picos más altos durante los fines de semana, coincidiendo además con el periodo vacacional de la región Sierra, factor que amplifica la llegada de familias enteras. Olivia Sozoranga, comerciante con 15 años de trayectoria en las inmediaciones de La Catedral, confirma la alta concurrencia de visitantes. «Existe mucha acogida hacia nuestra Madre Santísima. La gente viene de todas partes del país e incluso del mundo por fe o turismo», señala Sozoranga. Respecto al flujo comercial, enfatiza que «al haber más gente y turismo, la venta se incrementa; los visitantes siempre buscan llevar un recuerdo con la imagen sagrada».

Demanda de recuerdos religiosos
La oferta comercial se concentra casi exclusivamente en objetos de culto e imaginería católica. Entre los productos más demandados constan velas, cirios, manillas, rosarios, llaveros, adhesivos vehiculares y réplicas a escala de la imagen. Los precios dentro del sector se mantienen en rangos accesibles para los distintos presupuestos. Las velas y cirios registran valores desde $0,10 hasta $6,00. En el caso de rosarios y manillas, la oferta oscila entre $1,00 y $12,00, dependiendo del material de elaboración, como el acero. Yesenia Benítez, comerciante ubicada junto al Parque Central, ratifica la expectativa del sector ante la llegada de la imagen: «Esperamos que con la llegada de la Santísima Virgen se active y realce la economía local», sostiene. La vendedora detalla que los artículos de mayor rotación diaria son «las velas y las manillas».


Respaldo de la ciudadanía
El movimiento económico no solo depende de los turistas de fuera, sino también del consumo regular de los habitantes locales. Ciudadanos que transitan diariamente por el centro histórico forman parte activa de la cadena de ventas. Karma Maldonado, ciudadana y compradora habitual de la zona, destaca el impacto positivo en el comercio local: «En estas fechas la compra de productos religiosos sube debido a la multitudinaria visita a la iglesia y sus exteriores, lo que favorece un mejor ingreso para los vendedores», afirma Maldonado.
Temporada prolongada
La temporada religiosa se mantendrá activa durante más de dos meses en la capital de la provincia, periodo en el que el sector comercial proyecta sostener este flujo de ingresos. La «Churonita» arriba a la capital lojana el 20 de agosto y sale de la ciudad el 1 de noviembre.
La Virgen del Cisne: Conocida cariñosamente como «La Churonita», es la patrona de Loja. Su romería anual es una de las manifestaciones de fe más multitudinarias de Sudamérica.
La imagen permanece en la Catedral de Loja desde el 20 de agosto hasta el 1 de noviembre, periodo en el que miles de devotos la visitan.
La afluencia masiva de peregrinos y turistas impulsa la economía local, especialmente el comercio de artículos religiosos en el centro histórico.
Productos típicos: Velas, cirios, manillas, rosarios, llaveros y réplicas de la imagen. (I)
