Las ceremonias se desarrollaron en instituciones educativas de Loja, El Oro y Zamora Chinchipe. Los jóvenes renovaron su compromiso con los valores cívicos y patrióticos.

Redacción regional
«Este solemne acto cívico nos invita a reflexionar sobre nuestra Bandera como el máximo emblema de la unidad y soberanía del Ecuador. Prestarle juramento trasciende la tradición; es un pacto inquebrantable con nuestros valores», dijo Favio Villamizar Sánchez, coordinador Zonal de Educación.
La jornada y distribución
En un acto solemne marcado por el civismo y el profundo amor al país, 20.136 estudiantes de tercero de Bachillerato correspondientes a la Zona 7 juraron lealtad a la Bandera Nacional. Las ceremonias se desarrollaron con gran entusiasmo en las diferentes instituciones educativas de Loja, El Oro y Zamora Chinchipe. A nivel territorial, la jornada contó con la participación de 10.537 estudiantes en El Oro, 7.752 en Loja y 1.847 en Zamora Chinchipe. Durante los actos, los jóvenes prometieron honrar el tricolor nacional y mantener viva la memoria histórica del país.

El Juramento a la Bandera representa uno de los hitos más significativos del calendario escolar. Es el espacio donde los jóvenes renuevan su compromiso con los valores cívicos y patrióticos. Fortalece la identidad nacional y la unidad del Ecuador frente a sus docentes, autoridades y padres de familia.
Favio Villamizar Sánchez acompañó las ceremonias en varios planteles educativos. En su intervención, la autoridad destacó: «Hoy, nuestros estudiantes reafirman con convicción el profundo respeto y amor que le profesan a la Patria». Villamizar resaltó que el juramento es un pacto con el legado de la historia y con el mañana que los jóvenes están llamados a forjar.


Testimonios de los abanderados
El momento cívico cobró especial emotividad cuando los pabellones fueron portados por los abanderados y escoltas. Es un reconocimiento directo al esfuerzo, la constancia y la dedicación académica a lo largo de su vida estudiantil. Scarleth Ramos Pinos, abanderada de la Unidad Educativa Beatriz Cueva de Ayora, expresó el sentir de sus compañeros. «Detrás de esta banda y de este estandarte hay innumerables madrugadas de estudio, desvelos silenciosos, dudas superadas con valentía y, sobre todo, una profunda pasión por aprender», manifestó.
Asimismo, la inclusión y la superación fueron protagonistas de la jornada. David León, abanderado de la Unidad Educativa Especializada Nro. 2, compartió un mensaje que conmovió a los asistentes. «Quiero dar gracias a Dios, a la institución, a mi familia por ser mi apoyo, y a mis maestros por su paciencia al creer en mis capacidades», expresó. «Llevo este símbolo con gratitud y la promesa de seguir rompiendo barreras para alcanzar más sueños, demostrando que ninguna condición nos define», concluyó. (I)
