La temporada de verano empieza a evidenciar sus efectos más críticos en la provincia de Loja. El caudal de ríos y quebradas ha disminuido notablemente, afectando el suministro de agua potable, los sistemas de riego agrícola y la dinámica social y turística de varios sectores .

Redacción regional
LOJA, 7 de abril de 2026. – Afluentes como el Catamayo, Malacatos y Zamora presentan niveles considerablemente bajos. Según el Plan Nacional de Sequía, Loja es una de las provincias más vulnerables del país, con un alto porcentaje de su territorio expuesto a niveles medios y altos de sequía .
Agricultores y ganaderos afectados
Jorge Mejía, morador del cantón Gonzanamá, relató cómo el verano ya está afectando sus actividades. “Las vertientes de agua ya no son suficientemente fuertes para poder regar todo el sembrío. Personalmente estaba confiado de que las lluvias se iban a mantener, pero la situación real es otra. Aparte tengo ganado, al cual debo llevarlo a otras vertientes cercanas para poder hidratarlo”, comentó .
Impacto en el turismo y la vida cotidiana
En el cantón Loja, la situación también es evidente. Rafael Macas, ciudadano que frecuenta el sector El Carmen, relató el cambio drástico en el paisaje. “El río ya es solo piedras y arena, ya no hay agua. Esto se está poniendo grave por la falta de lluvias”, señaló, al tiempo que mencionó la disminución de visitantes en la zona .
Espacios que antes eran concurridos los fines de semana por familias que acudían a bañarse, pasear o realizar pequeñas actividades comerciales, hoy lucen con escasa presencia de visitantes. Ciudadanos señalan que la disminución del caudal ha cambiado por completo el entorno, reduciendo el atractivo de estos lugares y afectando también a quienes dependían de esta afluencia para generar ingresos .

La voz de los ciclistas
Diego Cabrera, ciclista que recorrió el sector, también evidenció la magnitud del problema. “El caudal es muy bajo, en algunas zonas ya ni siquiera es posible bañarse. Esto no solo afecta al entorno natural, sino también a las personas que dependen del agua”, explicó .


La expectativa
Mientras tanto, ciudadanos y productores mantienen la expectativa de que las precipitaciones regresen pronto, ante una situación que ya comienza a sentirse en la vida cotidiana y en el desarrollo económico de la provincia .
El río Zamora muestra su lecho de piedras. El Catamayo y el Malacatos también. El verano aprieta y el agua escasea. Los agricultores no pueden regar. Los ganaderos buscan vertientes lejanas. Las familias ya no se bañan en el río. La sequía no es nueva, pero cada año golpea más fuerte. La expectativa es que llueva pronto. Pero la planificación también debe anticiparse a la próxima temporada seca.
Con información dé La Hora
