El embalse subió 98 centímetros en las últimas 24 horas; expertos advierten que se requiere un mes de lluvias continuas

Redacción regional
El agua vuelve a mover las turbinas. Las intensas lluvias registradas en Ecuador alivian la crisis energética. El nivel del embalse de Mazar incrementó y reduce el riesgo inmediato de apagones masivos. Tras varias semanas de descenso crítico en las reservas hídricas, el complejo energético clave ha comenzado a salir de su estado de vulnerabilidad extrema. En las últimas 24 horas, el embalse acumuló un importante incremento. A las 09:00 de este jueves 22 de octubre de 2026 se situó en los 2.122,13 metros sobre el nivel del mar (msnm). Eso representa un aumento de 98 centímetros respecto a las jornadas previas.
Este repunte hídrico permite distanciar de forma momentánea la cota de su límite operativo seguro. Ese límite amenazaba con reducir de forma drástica la capacidad de generación hidráulica de las turbinas. El ingreso de caudales frescos permite al Operador Nacional de Electricidad (Cenace) operar el complejo con un margen técnico más amplio. Eso estabiliza de momento los cortes programados a escala nacional. El sistema eléctrico mantenía una alerta máxima por el descenso de las reservas. La situación comenzó a mejorar con las lluvias en la zona del Austro.
«El ingreso de caudales frescos permite al Operador Nacional de Electricidad operar el complejo con un margen técnico más amplio, estabilizando de momento los cortes programados a escala nacional», informó el Cenace.

Perspectiva de los especialistas
A pesar del panorama alentador, los expertos del sector hidroeléctrico piden cautela. Gremios técnicos y analistas señalan que la recuperación aún no es sostenible. Para consolidar una recuperación del embalse de Mazar se requiere un periodo continuo de lluvias fuertes. Ese periodo debe durar al menos un mes en la cuenca del Paute. Solo así se podría blindar al país frente al estiaje. Los especialistas advierten que un solo episodio de lluvias no es suficiente. La cuenca del Paute es clave para el sistema hidroeléctrico. Mazar depende de los aportes de agua de esa zona.
Para los hogares ecuatorianos, la noticia representa un alivio parcial. Las lluvias reducen el riesgo de cortes masivos en el corto plazo. Sin embargo, los especialistas piden no confiarse. El estiaje aún no ha terminado. La crisis energética de 2024 dejó lecciones sobre la vulnerabilidad del sistema. Los ciudadanos deben mantener prácticas de ahorro de energía. El uso responsable de la electricidad sigue siendo importante. Las autoridades monitorean los niveles de los embalses. La estabilidad del servicio depende de las condiciones climáticas. La ciudadanía espera que las lluvias continúen en las próximas semanas.


La crisis energética de 2024 provocó severos racionamientos en Ecuador. Los cortes afectaron a hogares, comercios e industrias. Alcanzaron un pico de hasta 14 horas diarias en octubre. La producción hidroeléctrica depende de las lluvias en las cuencas. El estiaje reduce las reservas de agua en los embalses. El embalse de Mazar es uno de los más importantes del país. La cuenca del Paute alimenta a varias centrales hidroeléctricas. El Fenómeno de El Niño ha alterado los patrones de lluvia. Las autoridades mantienen un monitoreo constante. Los expertos insisten en la necesidad de diversificar la matriz energética. La recuperación de Mazar es un paso importante. Pero la estabilidad del sistema requiere lluvias sostenidas. La ciudadanía y el Gobierno esperan que la situación mejore en las próximas semanas.
«Este repunte hídrico permite distanciar de forma momentánea la cota de su límite operativo seguro, el cual amenazaba con reducir de forma drástica la capacidad de generación hidráulica de las turbinas», concluyó el reporte del Cenace. (I)
