Centenares de habitantes de Chinchipe y del norte de Perú protestaron pacíficamente en el Puente Internacional. El cierre, de casi 7 meses, ha generado pérdidas estimadas entre USD 20 y 30 millones. El Comité para la Reapertura advirtió nuevas movilizaciones.

Redacción regional
La frontera de La Balsa fue escenario de una protesta binacional, pero sin contacto directo. En medio de un amplio despliegue de efectivos militares y policiales en el lado ecuatoriano, centenares de habitantes del cantón Chinchipe, así como del Perú, protagonizaron una marcha pacífica el sábado 18 de julio de 2026 para exigir la reapertura inmediata del Puente Internacional de La Balsa. El contacto entre ambos países fue solo por teléfono, según informó Diario Crónica.

La concentración se desarrolló en el sector ecuatoriano del puente, límite con el Perú, donde la ciudadanía reclamó el restablecimiento de la conectividad binacional ante las severas afectaciones económicas, comerciales, turísticas y sociales que ha generado la restricción desde el pasado 24 de diciembre de 2025, ya casi 7 meses. La convocatoria tomó como referencia las movilizaciones efectuadas en Macará y Zapotillo, en la provincia de Loja, cuyos habitantes lograron la reapertura de sus respectivos pasos internacionales tras ejercer presión mediante protestas.
La jornada fue impulsada por el Comité para la Reapertura de la Frontera, presidido por Efrén Vinicio Abarca Cabrera. Delegaciones procedentes del norte peruano acudieron al lugar y avanzaron hasta la mitad del puente, dentro de la jurisdicción de su país, para expresar su respaldo a la causa común. Abarca denunció que las fuerzas del orden ecuatorianas impidieron que los manifestantes nacionales llegaran al mismo punto del viaducto para realizar el intercambio de las banderas, pese a encontrarse en territorio ecuatoriano. Como consecuencia de esa restricción, las intervenciones de dirigentes y autoridades peruanas debieron realizarse mediante llamadas telefónicas, mientras los asistentes escuchaban los pronunciamientos desde el lado ecuatoriano por medio de parlantes.

Pérdidas económicas y nuevas protestas
Durante aproximadamente tres horas, representantes de ambos países coincidieron en solicitar al Gobierno del presidente Daniel Noboa la reapertura urgente del corredor internacional, al considerar que el cierre ha ocasionado cuantiosas pérdidas que superarían los USD 20 millones a USD 30 millones como mínimo para comerciantes, productores, transportistas y prestadores de servicios de la zona fronteriza. Los asistentes advirtieron que, si no existe una respuesta favorable por parte del Ejecutivo, organizarán nuevas jornadas de protesta. Además, anunciaron la entrega de un oficio respaldado con firmas de pobladores de Chinchipe y de las localidades peruanas ubicadas en el área de influencia del paso internacional.

Ausencia de autoridades
Uno de los aspectos que marcó la movilización fue la ausencia de representantes del oficialismo y de la Prefectura de Zamora Chinchipe. La comisaría de Policía acudió al sitio, aunque no emitió declaraciones durante el desarrollo de la manifestación.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Turismo de Loja, Alfonso Chininín, calificó en Diario Crónica como crítica la situación que atraviesa la frontera y cuestionó la falta de presencia de las principales autoridades. Afirmó que el abandono institucional contrasta con la organización demostrada por la población, la cual, pese a las altas temperaturas, participó de manera masiva para defender los intereses del cordón fronterizo.
Exigencia del IV Eje Vial
Chininín sostuvo que el Gobierno debe priorizar la culminación del IV Eje Vial antes que mantener restricciones que afectan el intercambio entre Ecuador y Perú. Recordó que este corredor beneficia a más de siete millones de habitantes de cuatro departamentos del vecino país y lamentó que, tras décadas de anuncios, la obra continúe sin concretarse. Cuestionó las reiteradas promesas relacionadas con el financiamiento y el inicio de los trabajos, al señalar que cada año se anuncian nuevos estudios y recursos sin que existan avances definitivos. Insistió en que la conclusión de los aproximadamente 60 kilómetros pendientes del IV Eje Vial constituye una necesidad impostergable para fortalecer la integración fronteriza, dinamizar la economía regional y garantizar el libre tránsito entre ambas naciones.
El cierre de los pasos fronterizos en La Balsa y Jimbura se mantiene desde el 24 de diciembre de 2025, afectando a miles de familias.
Tiempo de cierre: Casi 7 meses (desde el 24 de diciembre de 2025).
Puentes reabiertos: Macará (7 de julio) y Lalamor, Zapotillo (8 de julio).
Pérdidas: Estimadas entre USD 20 y 30 millones para comerciantes, productores y transportistas.
Movilizaciones previas: En Macará y Zapotillo, los habitantes lograron la reapertura tras protestas. (I)
Con información dé Crónica
