A pesar de la eliminación gradual de subsidios y el ajuste de precios, la actividad ilegal mantiene plena vigencia. Incautaciones en Loja superan los 10.000 galones en lo que va de 2026. Habitantes exigen más controles y políticas de generación de empleo.

Redacción regional
La frontera de Loja sigue siendo un corredor del contrabando. La eliminación gradual de subsidios y el ajuste de precios de los combustibles buscaban reducir el contrabando, pero la actividad ilegal mantiene plena vigencia en los cantones fronterizos lojanos. Factores como el diferencial cambiario, la dolarización ecuatoriana y las elevadas cargas tributarias en Perú continúan generando amplios márgenes de ganancia para quienes participan en estas redes.
Incautaciones y magnitud
Operativos ejecutados por las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional evidencian la magnitud del fenómeno. En lo que va de 2026, las incautaciones a escala nacional superan los 151.000 galones de combustible transportado de manera irregular. En la provincia de Loja, las cifras rebasan los 10.000 galones.
Analistas explican que el aumento del precio del diésel y la gasolina no eliminó las ventajas económicas del tráfico fronterizo. Mientras en Ecuador el cilindro de gas doméstico cuesta USD 1,65 y puede alcanzar hasta USD 3,50 con entrega a domicilio, en Perú llega a comercializarse por alrededor de USD 15. Situaciones similares ocurren con otros derivados, cuyos valores finales para el consumidor permanecen considerablemente más altos debido a impuestos y costos logísticos.

Carlos Machado, residente de Macará, afirmó a Diario Crónica que gran parte de la población depende de la agricultura, la ganadería y actividades informales vinculadas al intercambio transfronterizo. «Cuando subió el combustible en Ecuador pensamos que esta práctica terminaría, pero muchos transportistas continúan asumiendo el riesgo porque en Perú todavía reciben ingresos suficientes para sostener a sus familias», relató.
Desde Zapotillo, el productor Nelson Cabrera señaló que el principal desafío radica en las características geográficas del territorio. La extensa frontera seca, junto con quebradas y pasos naturales, facilita el tránsito de personas y mercancías, especialmente durante la temporada de verano.
Diario Crónica consultó a un expolicía sobre la situación. El exfuncionario considera improbable una erradicación total del contrabando debido a la dependencia económica generada en diversos sectores en más del 60%. Además, alertó sobre la creciente participación de grupos delictivos organizados que utilizan amenazas y presiones contra personas de escasos recursos para transportar combustibles, alimentos y otros productos entre ambos países.


Impacto en comerciantes locales
Frente a esta realidad, habitantes de la frontera exigen mayores controles y políticas de generación de empleo. Agricultores, comerciantes y emprendedores figuran entre los sectores más afectados por la competencia desleal derivada del comercio clandestino. Muchos negocios locales han enfrentado pérdidas económicas que incluso provocaron cierres definitivos.
Exigencias ciudadanas
La persistencia del contrabando en la frontera de Loja evidencia que la eliminación de subsidios no fue suficiente para erradicar esta actividad ilegal. Los habitantes exigen a las autoridades mayores controles, operativos permanentes y políticas de desarrollo económico que generen empleo y reduzcan la dependencia de actividades informales vinculadas al contrabando.
El contrabando de combustibles y productos en la frontera entre Ecuador y Perú es un fenómeno histórico que ha afectado la economía y la seguridad de la región.
Diferencial de precios: Históricamente, los combustibles en Ecuador han sido más baratos que en Perú debido a los subsidios estatales. Este diferencial de precios ha sido el principal incentivo para el contrabando transfronterizo.
Eliminación gradual de subsidios: El Gobierno de Daniel Noboa implementó un plan de eliminación gradual de subsidios a los combustibles, con el objetivo de reducir el contrabando y aliviar el gasto fiscal. Sin embargo, el diferencial cambiario y las cargas tributarias en Perú continúan manteniendo la rentabilidad del negocio ilícito.
Impacto económico: El contrabando genera competencia desleal para los comerciantes locales, quienes enfrentan pérdidas económicas y, en algunos casos, cierres definitivos de sus negocios. (I)
Con información de Crónica
