Pobladores de San Francisco (Chito) reclaman carretera tras 30 años de aislamiento: “Dependemos de Perú para víveres y educación” (VIDEO)

José Calva vive en San Francisco, parroquia Chito, cantón Chinchipe, en la frontera con Perú. Lleva más de 30 años en el sector. Como él, varias familias dependen de un puente peatonal improvisado para cruzar al vecino país y abastecerse de víveres, medicinas y llevar a sus hijos a la escuela .

El problema es que las autoridades peruanas derriban constantemente ese puente. “Cada vez lo tumban alegando que van a realizar operaciones por supuesta minería. Pero por ahí no hay minería, solo vivimos las mismas personas de siempre”, denuncia Calva .

Un aislamiento que se repite

Cuando el puente de guadua —construido con cañas de guadúa y madera de la zona— es derribado, las familias quedan incomunicadas. “No pueden comprar medicinas, no pueden llevar víveres, no pueden enviar a sus hijos a la escuela”. explica Calva .

Una persona de la tercera edad depende de este paso para conseguir sus medicinas. El hospital más cercano en Ecuador queda a más de una hora, mientras que en Perú está a 20 minutos caminando al igual que la escuela.

La promesa incumplida de la vía

Los pobladores han conversado con autoridades ecuatorianas a nivel local, cantonal y provincial. Les han prometido la vía por décadas, pero nunca se ha concretado. “Nos han ofrecido la vía, lo saben, pero aún no hay acciones concretas”, señala Calva .

La distancia que falta para conectar San Francisco con la red vial de Ecuador es de aproximadamente 6 kilómetros. “Estamos cansados de promesas de campaña; necesitamos obras concretas”, afirma .

Una frontera viva, un Estado ausente

Los pobladores de San Francisco llevan 30 años como “frontera viva”. Tienen una organización con un presidente elegido, don Pancho Vélez. Cultivan cacao, plátano y yuca, pero sin carretera se ven obligados a vender sus productos en Perú, no en Ecuador .

“Con la vía, los niños  podría estudiar en Ecuador, podríamos sacar nuestros productos sin tener que venderlos en Perú y tendríamos acceso a servicios básicos”, concluye Calva .

Treinta años viviendo en la frontera. Treinta años esperando una carretera. Los pobladores de San Francisco, en Chito, dependen de Perú para comprar víveres, conseguir medicinas y enviar a sus hijos a la escuela. Las autoridades peruanas derriban el puente de guadua que usan para cruzar. Las autoridades ecuatorianas prometieron la vía, pero nunca la construyeron. “Estamos cansados de promesas”, dice José Calva. La frontera es viva, pero el Estado está ausente. (I)

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