Las comunidades de la provincia del Napo vienen denunciando desde hace años una realidad preocupante: el río ya no es el mismo. Los derrames de petróleo en la parte ecuatoriana, la minería ilegal de oro —que ha regresado con fuerza tras debilitarse los comités de vigilancia— y la tala indiscriminada están deteriorando gravemente el ecosistema. El agua, los peces y los bosques están siendo afectados, poniendo en riesgo la salud, la alimentación y la vida de las comunidades .

Redacción nacional
En este contexto, el territorio se vuelve cada vez más vulnerable. La falta de seguridad jurídica, la presión de economías ilegales y la débil presencia del Estado generan conflictos y fragmentación social. Aunque existen marcos legales importantes —como la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el río Mazán, que exige evaluar los impactos ambientales antes de cualquier concesión—, en la práctica estas medidas no se cumplen plenamente, y las actividades extractivas continúan afectando los ríos y la vida amazónica .
El rol de las mujeres amazónicas
Frente a esta realidad, las mujeres desempeñan un papel fundamental. Desde su identidad cultural, son dueñas ancestrales del agua y del territorio. Son ellas quienes sostienen la vida cotidiana: cuidan el acceso al agua, preparan los alimentos, transmiten saberes ancestrales y mantienen viva la medicina tradicional. Sin embargo, también son las más afectadas por la contaminación y la crisis territorial, ya que el deterioro del río impacta directamente en sus responsabilidades de cuidado y en la salud de sus familias .

Defender el río es defender el territorio
Defender el río Napo es, por tanto, defender el territorio y reconocer el papel central de las mujeres en esta lucha. Ellas no solo resisten, sino que sostienen la esperanza de una Amazonía viva, donde el río siga siendo fuente de vida y no de amenaza .
Es urgente fortalecer aún más a las mujeres, reconocer su liderazgo y potenciar su voz, para que sean defensoras plenas del territorio, con toda la fuerza, dignidad y sabiduría que habita en ellas, cuidando la vida y la Casa Común para las generaciones presentes y futuras .


La situación en Zamora Chinchipe
La problemática del río Napo no es un caso aislado. En la provincia de Zamora Chinchipe, las comunidades ribereñas del río Zamora y sus afluentes enfrentan desafíos similares: contaminación por minería ilegal, deforestación y falta de presencia estatal. Las mujeres zamoranas también son protagonistas en la defensa del territorio, aunque su lucha es menos visibilizada .
El río Napo ya no es el mismo. Los derrames de petróleo, la minería ilegal y la tala lo están matando. Las comunidades lo denuncian desde hace años. Pero hay una fuerza que resiste: las mujeres amazónicas. Ellas son las dueñas ancestrales del agua. Cuidan el acceso al río, preparan los alimentos, transmiten saberes. También son las más afectadas por la contaminación. Defender el río Napo es defender el territorio. Y reconocer que, sin ellas, la Amazonía no tiene voz.
Con información dé REPAM
