Zamora Chinchipe/Loja: Cien días de cierre en La Balsa, Macará y Zapotillo: ciudadanos critican silencio de autoridades y exigen asambleas cantonales

El puente internacional La Balsa, en el cantón Chinchipe, cumple este jueves 100 días cerrado. La medida, adoptada por el Gobierno nacional el 24 de diciembre de 2025 bajo argumentos de seguridad, también afecta a los cantones lojanos de Macará y Zapotillo, donde la crisis económica y social se profundiza.

Redacción regional

En los tres puntos fronterizos, ciudadanos y dirigentes denuncian no solo el impacto del cierre, sino también la falta de coordinación y gestión de las autoridades locales. Moradores de Chinchipe, Macará y Zapotillo coinciden en que no se ha convocado a asambleas cantonales para emitir pronunciamientos oficiales ni se ha exigido al Gobierno nacional la reapertura o medidas de mitigación.

Impacto económico y social

El cierre de los pasos fronterizos ha paralizado el comercio, interrumpido el turismo y dividido a familias binacionales. En Chinchipe, Ober Valdés, vocal de la Junta Parroquial de Pucapamba, sentenció: “La economía en el puerto La Balsa, tanto del lado ecuatoriano como peruano, ha colapsado”. Tomás Espinoza, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Pucapamba, informó que las unidades de transporte circulan con pocos pasajeros o regresan casi vacías. Eddy Urrego, presidente del Gobierno Parroquial de La Chonta, reportó la separación de grupos familiares residentes en ambos países.

En Macará y Zapotillo, la situación es similar. Patricio Luzuriaga, ingeniero y representante del sector productivo de Macará, advirtió que “la economía local gira en torno al intercambio comercial y la prestación de servicios. Hoy, ese engranaje permanece detenido”. Añadió que la falta de decisiones concretas tras la visita del presidente Daniel Noboa a Loja incrementó la preocupación ciudadana.

El impacto también alcanza al sector turístico y de salud. “Habitantes del norte peruano solían acudir a Macará en busca de atención médica, lo que dinamizaba la economía en hoteles, restaurantes y otros servicios. Actualmente, esa actividad permanece prácticamente detenida”, señaló Luzuriaga.

La crítica a las autoridades

En Chinchipe, los ciudadanos cuestionan la inacción de las autoridades cantonales. “Se debió llamar a una asamblea cantonal para emitir un pronunciamiento al respecto del tema del cierre de la frontera, cosa que nadie lo ha hecho”, señalaron moradores. “Hay un desinterés total por las reales necesidades y problemáticas de esta frontera sur del país”, agregaron.

En Macará y Zapotillo, Luzuriaga criticó la “ausencia de liderazgo por parte de alcaldes, así como el silencio de asambleístas y representantes del Ejecutivo”. También cuestionó la falta de convocatorias a espacios de debate y fiscalización que permitan analizar la medida y exigir rendición de cuentas a los ministerios involucrados.

El representante del sector productivo señaló que, en lugar de un cierre total, pudo implementarse un sistema de control biométrico en el Centro Binacional de Atención en Frontera (CEBAF), infraestructura que costó cerca de USD 18 millones y hoy permanece subutilizada. A ello sumó la falta de fortalecimiento en los controles de seguridad, situación que, según afirmó, ha favorecido el incremento de actividades ilegales.

“La restricción no detuvo el flujo comercial informal. Ante la necesidad, ciudadanos cruzan por el río, incluso en temporada invernal, lo que genera riesgos graves y posibles tragedias”, advirtió.

La exigencia ciudadana

En los tres cantones, los habitantes piden que las autoridades locales asuman su responsabilidad. Proponen la convocatoria a asambleas cantonales que permitan emitir pronunciamientos oficiales y coordinar acciones con el Gobierno nacional. También exigen que se priorice la situación fronteriza sobre los intereses electorales.

Según estimaciones locales, alrededor del 45% de los hogares de Macará y Zapotillo depende directamente del comercio fronterizo. En Chinchipe, la dependencia es similar. Las familias que viven del intercambio binacional han visto caer sus ingresos.

Mientras tanto, el puente La Balsa sigue cerrado. Los pasos de Macará y Zapotillo también. Las familias siguen separadas. El comercio sigue paralizado. Y los ciudadanos de la frontera sur siguen esperando que sus autoridades hablen.

Aspecto Detalle

Fecha del cierre 24 de diciembre de 2025

Días transcurridos 100 (al 2 de abril de 2026)

Puntos fronterizos afectados La Balsa (Chinchipe), Macará y Zapotillo (Loja)

Impacto económico Colapso del comercio, turismo y transporte

Impacto social Separación de familias binacionales

Críticas ciudadanas Inacción de autoridades locales, falta de asambleas cantonales

Riesgos adicionales Incremento de actividades ilegales y cruces informales por ríos

Cien días de cierre. Cien días de silencio. La Balsa, Macará y Zapotillo son tres puntos de una misma herida: la frontera sur del Ecuador. Los ciudadanos no solo piden la reapertura de los pasos. Piden que sus autoridades locales dejen de mirar hacia otro lado, que convoquen a asambleas cantonales, que exijan al Gobierno nacional una solución. La crisis económica y social no espera. Tampoco la paciencia de los ciudadanos.

Con información de Crónica

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