Comunidad fronteriza de Ecuador pide 3 km de vía para dejar de llevar café a lomo de mula

Los habitantes de Río Blanco, en Zamora Chinchipe, exigen la obra para conectar con Perú. Producen café de exportación premiado, pero carecen de agua tratada y deben caminar dos horas con mulas para comercializar sus productos.

Redacción regional

CHINCHIPE, Ecuador, 9 Dic (CHOY) – Moradores del sector fronterizo Río Blanco, en el cantón Chinchipe, exigen la construcción de un tramo vial de tres kilómetros para dejar de transportar su café a lomo de mula. La comunidad también proyecta un puente internacional con Perú y reclama mayor atención estatal para una zona con producción premiada pero sin infraestructura básica.

Isidro Manuel Abad, secretario del Comité de Pro-Mejoras, explicó que entre 10 y 12 familias deben caminar hasta dos horas para sacar sus productos. «Pedimos a la Prefecta que nos ayude con la apertura de la vía desde la escuela hasta el límite con Perú», declaró. Agradeció reparaciones recientes en deslaves, pero insistió en la necesidad de la obra nueva.

La comunidad visualiza este tramo como la base para un futuro puente internacional que formalice el intercambio comercial informal que ya sostiene con caseríos peruanos colindantes. «Es un contraste: del lado peruano ya hay carretera hasta el río; nosotros no», afirmó. Los habitantes también exigen el asfaltado del tramo Zumba-El Rejo-La Guara, una vía de importancia turística que articula a varias comunidades de la zona. «Por lo menos que empiecen con este tramo», solicitaron.

Río Blanco, un asentamiento fronterizo de 25 familias en la provincia de Zamora Chinchipe, enfrenta una contradicción en su desarrollo. La comunidad mantiene una economía basada en la producción cafetalera, con cosechas que obtuvieron reconocimiento nacional en 2024, y en la crianza de ganado. El territorio también incluye recursos paisajísticos como cascadas.

Ese perfil productivo coexiste con deficiencias en servicios básicos. Las viviendas carecen de acceso a sistemas de agua potable, y los agricultores no cuentan con programas de capacitación o transferencia de tecnología.

Los habitantes se definen como «guardianes sin relevo» de la frontera y hacen un llamado a las autoridades para que atiendan las necesidades de una zona estratégica cuyo desarrollo está frenado por la falta de infraestructura básica.

«Queremos decirle a las autoridades que no se olviden de nuestro sector fronterizo. Necesitamos mucho que nos ayuden con estos proyectos», concluyó el dirigente, cuyo llamado refleja la paradoja de una tierra rica en recursos pero limitada por la falta de infraestructura básica.

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