El agua sigue ganando terreno en el sector Rancho Carmen. Un deslave de origen geológico avanza cada año hacia la vía que conecta con el poblado. Actualmente está a menos dé 10 metros de la calzada.

Redacción regional
CHINCHIPE, Zamora Chinchipe, 13 de marzo de 2026. Galo Ordóñez, propietario de la finca afectada, observa con preocupación cómo la tierra sigue cediendo. «Todos los años pasa. Ahora este año, como el invierno ha sido más fuerte, se está por ahí bajando otra vez», señala.
El daño, explica, ya llega casi al ranchito que tenía abajo en la finca. «Está ahí al ladito. Eso es cierto. Pero ahí no depende de nadie, ahí depende de la naturaleza», afirma.
El testimonio del dueño de la finca
Ordóñez detalla que los intentos de mitigación han sido insuficientes. «Acá arriba, donde se arrancaba con el agua, ya hicieron. Yo les digo que hagan un trabajo bien hecho, pero que no le amontonen tierra, no le pongan altísimo».
Según su relato, los trabajos previos consistieron en amontonar tierra para emparejar, pero el peso habría agravado la situación. «ahorita le dejaron eso medio hueco así, entonces ahí está bien ya se estabilizo.»
El propietario advierte que el terreno ahora se está desmoronando hacia el otro lado, hacia La Jalca. «Está muy suave. Con tanto invierno, con el agua se corre».
Un problema que supera la década
El sector enfrenta una crisis de estabilidad que se arrastra por más de diez años. Según Ordóñez, la deforestación y la fuerza de las escorrentías han erosionado el terreno de manera progresiva, afectando incluso las áreas que mantienen cobertura vegetal.
«El agua baja desde la parte alta y carcome la base del suelo; el daño es progresivo», señala el propietario. Los intentos de mitigación mediante la siembra de pasto y árboles han fracasado debido a la mala calidad de la tierra en las zonas ya derrumbadas, donde la vegetación no logra enraizar.
La preocupación principal radica en la proximidad del hundimiento a la carretera. De persistir las lluvias intensas, la infraestructura vial podría sufrir daños estructurales irreparables.

La denuncia de Gonzalo Gaona
Paralelamente, Gonzalo Gaona, morador de Rancho Carmen, denunció que las reiteradas solicitudes al Frente C de la Prefectura para la instalación de alcantarillas no han recibido respuesta favorable.
La semana anterior tras un fuerte torrencial, Gaona intentó comunicarse con el encargado del Frente C para solicitar que un tubo abandonado en la vía fuera instalado en un punto crítico. Horas después, el tubo desapareció.
«Personas hicieron uso del tubo y se lo llevaron», denuncia. «Esa era mi indignación: cómo es que habiendo la necesidad, dejan votadas las cosas».


Sin respuesta de la entidad competente
Este medio intentó comunicarse con el ingeniero Miguel Rodríguez, responsable del Frente C de la Prefectura de Zamora Chinchipe, para conocer su versión sobre los hechos denunciados y la situación en el sector Rancho Carmen- La jalca . Hasta el cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta.
El riesgo inminente
Gaona estima que el avance del barranco es de aproximadamente 10 metros anuales. «Si sigue el invierno, si no se le ponen rocas grandes que sostengan la mesa, en dos lluvias más la vamos a perder. Se va a interrumpir el paso», advierte.
El colapso no afectaría solo a Rancho Carmen. La vía que conduce a la Diversión y San Andrés también estaría en riesgo, según el morador.
Una falla geológica agravada por la deforestación
Ambos entrevistados coinciden en que el problema tiene raíces profundas. «Esto es una falla geológica. La parte de la quebrada se va degradando, se hacen tremendos barrancos y el suelo va cediendo», explica Gaona.
La situación se ha agravado por la deforestación histórica en la zona. «Antiguamente, los primeros colonizadores no se percataron del daño que estaban haciendo», lamenta. El suelo quedó desprotegido y la erosión avanza sin control.

Ordóñez, por su parte, atribuye el avance del problema a la vulnerabilidad natural del terreno frente al invierno, aunque reconoce que los intentos de intervención han sido contraproducentes.
La vía que conecta Rancho Carmen con La Jalca está a punto de perderse. El deslave avanza. La Prefectura no responde. Un tubo que pudo haber servido para mitigar el problema desaparecio mientras esperaba ser instalado.
Galo Ordóñez, dueño de la finca afectada, observa cómo el deslave se acerca a su antigua vivienda. «Está ahí al ladito», dice, resignado. «Pero ahí no depende de nadie, ahí depende de la naturaleza».
Gonzalo Gaona, sin embargo, cree que la voluntad política puede cambiar las cosas. «No hay cosa que no se pueda solucionar habiendo voluntad», afirma.
