Desde diciembre de 2025, la restricción total del paso genera impacto económico y social en Zamora Chinchipe y regiones peruanas vecinas.

Redacción regional
CHINCHIPE, Zumba Ecuador. 18 dé febrero dé 2026.- El cierre del puente internacional La Balsa, decretado por el gobierno ecuatoriano el 24 de diciembre de 2025, ha dejado un silencio inusual en la frontera, afectando el comercio, el turismo y la convivencia binacional entre Ecuador y Perú.
El puente La Balsa es un paso clave para el intercambio comercial y turístico entre Zamora Chinchipe y las regiones peruanas de Jaén y San Ignacio. Sin embargo, desde finales de 2025, el tránsito está completamente restringido por “razones de seguridad nacional”, según informó la cancillería ecuatoriana.

Radio Marañón, desde Jaén, reportó que la frontera permanece cerrada incluso para personas con autorizaciones previas, lo que ha paralizado el movimiento habitual en la zona.
Chanel Alba, vocal de la Junta Parroquial de Pucapamba, señala que la ausencia de turistas y comerciantes ha reducido la actividad económica y afectado la convivencia entre comunidades. La cooperativa Nambija, que antes conectaba directamente con Jaén, ahora solo llega hasta La Balsa.
Por su parte, Carlos Callao, ciudadano peruano residente en Zumba, destaca que el cierre ha apagado la dinámica comercial y turística que antes unía a ambos países, aunque reconoce que la seguridad en la zona mantiene presencia policial.

El cierre no fue socializado con las comunidades locales, lo que ha generado reclamos y propuestas alternativas. Ober Valdés, ex policía y vocal de Pucapamba, propone reemplazar el cierre por controles técnicos y operativos permanentes coordinados entre Policía y Fuerzas Armadas para garantizar seguridad sin afectar la economía.
Además, se reportan intentos de ingreso de personas con identidades falsas a viviendas, lo que refuerza la necesidad de controles rigurosos.
Chanel Alba destaca la importancia de unificar esfuerzos entre parroquias y cantones para presentar una petición conjunta al Gobierno Nacional y promover un diálogo binacional con Perú.
El cierre del puente La Balsa refleja la complejidad de la seguridad en zonas fronterizas, pero también evidencia el impacto directo en la vida de las comunidades. La coordinación entre autoridades y la participación ciudadana son esenciales para encontrar soluciones que equilibren la seguridad con el desarrollo económico y social en la frontera Ecuador-Perú. (I)


