La fecha recuerda la expedición de Francisco de Orellana en 1542, cuando partió desde territorio ecuatoriano y descubrió el río Amazonas. La región alberga una quinta parte del agua dulce del planeta y 200 pueblos indígenas. Estudios científicos advierten que el ecosistema ha perdido más del 75% de su superficie.

Redacción nacional
AMAZONIA, Ecuador. 12 de febrero de 2026. Cada 12 de febrero, Ecuador conmemora el Día del Oriente Ecuatoriano. También lo llama Día de la Amazonía. Es feriado. Hay actos cívicos, desfiles y discursos. Pero pocos recuerdan por qué comenzó todo.
La historia se remonta a 1542. Ese año, Francisco de Orellana partió desde territorio ecuatoriano. Navegó ríos desconocidos. Buscaba El Dorado, el gran tesoro perdido. No encontró oro. Encontró algo más grande: el río más caudaloso del mundo. Hoy, ese río lleva su nombre: Amazonas.
Orellana no descubrió el río por azar. Salió desde Quito. Cruzó la cordillera. Se internó en la selva. Durante meses navegó sin saber qué encontraría. Llegó a un río tan ancho que parecía mar. Lo bautizó Amazonas, por las mujeres guerreras que creyó ver en sus riberas.


Hoy, el Amazonas contiene una quinta parte del agua dulce del planeta. Cada año, cuando el hielo andino se derrite, el río se desborda. Alcanza una altura de entre 9 y 13 metros. Sus aguas albergan más de 2.000 especies de peces. Sus selvas, 40.000 especies de flora y 2,5 millones de insectos.
En esa inmensidad viven 200 pueblos indígenas. Algunos, como los kichwas, shuar, cofán, siona, secoya, zápara, andoa, shiwiar y huaorani, reciben visitantes. Comparten sus costumbres, su comida, su lengua. Otros, como los tagaeri y taromenane, eligieron el aislamiento. Habitan el Parque Nacional Yasuní. La Constitución los protege.
Pero la Amazonía se apaga. Un estudio publicado en Nature Climate Change revela datos alarmantes. El ecosistema perdió más del 75% de su superficie original. Las zonas afectadas recuperan su vegetación con una capacidad reducida en un 50%. El daño avanza más rápido que la regeneración.
El Parlamento Andino se sumó este año a la conmemoración. Recordó que la Amazonía no es solo territorio ecuatoriano. Es patrimonio de toda la humanidad. Puso a disposición su Marco Normativo sobre Cambio Climático. Una guía para que los Estados diseñen políticas de protección. El mensaje es claro: celebrar no basta. Hay que preservar.
El río Amazonas es reconocido como el más caudaloso del mundo. La región amazónica es llamada «el pulmón del mundo» y «el corazón del mundo». En Ecuador habitan nueve nacionalidades indígenas en la Amazonía, además de dos pueblos en aislamiento voluntario. El Día del Oriente Ecuatoriano fue instituido oficialmente en 1897.
El 12 de febrero es una fecha para recordar que Ecuador no solo es sierra y costa. Es también selva, ríos inmensos y pueblos que hablan lenguas milenarias. Es el país que le dio su nombre al río más caudaloso del planeta. Pero la memoria no basta si no viene acompañada de acción. La Amazonía se apaga mientras la celebramos. El verdadero tributo no son los desfiles. Es detener su destrucción. (I)


