Autoridades parroquiales de La Chonta y Pucapamba advierten que la ruta fronteriza, de competencia exclusiva del MIT, está destruida por el temporal. Los gobiernos local y provincial trabajan con maquinaria propia, pero no pueden cubrir todos los tramos. El puente Zumbayaco es el símbolo del abandono.

Redacción regional
CHINCHIPE, Ecuador. 11 de febrero de 2026. Eddy Urrego describe la situación critica de la vía. La calzada esta con muchos huecos profundos que no dejan circular a los vehículos.
«Los chinchipenses nos sentimos abandonados por el Ministerio competente”, dice.
Urrego es el presidente del Gobierno Parroquial de La Chonta. Recorre la vía Zumba-La Chonta cada semana.
El temporal invernal dejó cráteres profundos a lo largo de varios kilómetros. Los autos pequeños ya no pueden circular. La ruta es competencia exclusiva del Ministerio de Infraestructura y Transporte.
«Ellos no envían maquinaria. No hay planes de mantenimiento», afirma.


La Prefectura de Zamora Chinchipe atiende algunos puntos críticos. El Municipio de Chinchipe trabaja en el tramo Zumba-Bella Vista. Urrego reconoce el esfuerzo, pero aclara el origen de esos recursos.
«Son labores por buena voluntad. La responsabilidad legal es del MIT», explica.
El puente sobre la quebrada Zumbayaco resume, dice, años de reclamos sin respuesta. El Municipio soldó las planchas dañadas. El pasamanos metálico aún permanece sin ser arreglado.
«El reclamo pasa de autoridad en autoridad», describe. «El MIT nunca envía cuadrillas. La solución, otra vez, será local».
Ober Valdés viaja a diario a Pucapamba. Es vocal de la Junta Parroquial y testigo permanente del deterioro. Describe la calzada como un campo de cráteres.
«Los autos pequeños ya no pasan», dice. «Solo transitan camionetas y vehículos pesados».
Hacia el sur, afirma, no se ve maquinaria desde hace semanas. El aislamiento, advierte, es progresivo.
«Las familias tienen miedo», comenta.

Valdés rechaza que el cierre del puerto internacional justifique el abandono de la vía. La ruta, sostiene, no solo conecta con Perú. También une a comunidades enteras de nuestra frontera.
«Tenemos población en La Fortuna y Pucapamba que necesita una vía expedita para todo tipo de vehículos», reclama.
En la quebrada de Ungachi, alerta, hay una alcantarilla de gran tamaño que pierde material de relleno. La fuerza del agua socava la estructura cada día. Los vehículos pasan, dice, con las justas.
«Existe un riesgo real de colapso», advierte. «Pedimos a las autoridades verificar este punto antes de que ocurra una desgracia».
Carlos Puzma fue docente en Pucapamba y La Chonta. Vive esta crisis desde el territorio. Pide dejar de discutir competencias. Lo que urge, dijo, es articulación. El mantenimiento debe ser permanente. No solo limpiezas cuando se dan las fiestas o por romería con La Virgen.
El colapso de la vía Zumba-La Balsa no es una novedad. Es el resultado de años de promesas incumplidas y competencias evadidas. Cada invierno, la historia se repite. Las autoridades locales tapan baches con recursos propios. Los chinchipenses siguen esperando que el Ministerio, alguna vez, los deje de abandonar. (I)

