El presidente justificó la medida, comunicada por redes sociales, por la ausencia de reciprocidad en la lucha contra el crimen organizado y un déficit comercial que supera los USD 1.000 millones anuales. La tasa se levantará cuando haya «compromiso real» colombiano.

Redacción nacional
QUITO, Ecuador. 22 de enero de 2026.- El presidente Daniel Noboa anunció este lunes, a través de su cuenta en X, la imposición de una «tasa de seguridad» del 30% a todas las importaciones que lleguen desde Colombia, medida que justificó por la falta de cooperación de ese país en la lucha contra el crimen organizado en la frontera norte y por un déficit comercial que supera los 1.000 millones de dólares anuales.
En su publicación, el mandatario expresó que Ecuador ha hecho «esfuerzos reales de cooperación», pero que «mientras insistimos en el diálogo, nuestros militares siguen enfrentando a grupos criminales atados al narcotráfico en la frontera sin cooperación alguna». Noboa afirmó que Colombia no ha tenido el mismo compromiso y que la tasa se levantará únicamente cuando exista un «compromiso real» de su vecino.


El argumento de inseguridad se enmarca en incidentes como el operativo militar del 15 de diciembre de 2025, donde el Ejército ecuatoriano neutralizó a dos presuntos integrantes de grupos armados tras enfrentamientos en la frontera norte, en sectores de Casa Grande, La Pintada y La Estrellita. Noboa también destacó el déficit comercial «que supera los 1.000 millones de dólares anuales» con Colombia como otra razón para la medida.
El anuncio, realizado de forma directa en redes sociales, marca un giro significativo en la relación bilateral y eleva la tensión diplomática al vincular explícitamente el comercio con la cooperación en seguridad, un tema históricamente sensible entre ambas naciones.
La medida podría generar una reacción formal del gobierno colombiano y ser objeto de análisis bajo las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Con esta decisión, Noboa pone en primer plano su reclamo por una acción conjunta más efectiva contra el crimen transfronterizo, utilizando el comercio como instrumento de presión política.

