Las nuevas guías oficiales, que influyen en escuelas y hospitales, recomiendan duplicar la ingesta de proteína animal y reducen el peso de los cereales, en una medida que genera escepticismo científico.

Redacción internacional
WASHINGTON, EE.UU. 10 de enero de 2026. – El gobierno de Estados Unidos presentó una nueva pirámide alimenticia oficial que invierte sus recomendaciones tradicionales, priorizando el consumo de carne roja, lácteos enteros y grasas como la mantequilla, en una guía que ha generado escepticismo en parte de la comunidad científica por contradecir advertencias internacionales.
Las Guías Dietéticas 2026-2031, publicadas por los Departamentos de Salud y Agricultura, promueven una pirámide «invertida». En la base ancha superior sitúan carnes, lácteos, grasas «saludables», frutas y verduras, relegando los cereales integrales a la parte inferior. «Ponemos la comida real en el centro de la dieta», declaró el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., bajo el lema «Make America Healthy Again».
La guía recomienda consumir entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilo de peso corporal, lo que supone duplicar la ingesta respecto a recomendaciones anteriores. Ilustran esta prioridad con imágenes de un filete, leche entera y una barra de mantequilla, y sugieren el uso de sebo de res para cocinar.


Estas recomendaciones chocan con advertencias de organismos como la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) –vinculada a la OMS–, que clasifica la carne roja como «posiblemente cancerígena», y con estudios como uno publicado en 2025 en la revista JAMA que asocia un mayor consumo de mantequilla con un aumento de la mortalidad.
Las guías, que se actualizan cada cinco años, determinan los menús de programas federales de alimentación escolar, hospitalaria y penitenciaria, por lo que su impacto es masivo. El documento enmarca el cambio como un apoyo a «agricultores, ganaderos y empresas estadounidenses».
Paralelamente, Kennedy declaró la «guerra al azúcar añadido» y a los alimentos ultraprocesados, que suponen más del 50% de las calorías diarias en la dieta promedio estadounidense. Sobre el alcohol, la recomendación más concreta es «no consumirlo en el desayuno», según expresó el doctor Mehmet Oz, director del programa Medicare.

