Obras viales y deudas históricas
Mientras la calle Jaime Roldós celebra su asfaltado que pronto será colocado tras años de polvo y lodo, el centro de Zumba evidencia décadas de abandono en veredas y calles sin asfalto. La alegría por el progreso contrasta con la crítica a una planificación urbana que parece priorizar lo nuevo sobre lo necesario.

ZUMBA, CHINCHIPE.- El Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Chinchipe, en ejecución de un convenio con el Gobierno Provincial de Zamora Chinchipe, avanza en la obra de asfaltado de la Avenida Libertadores. Según información institucional, la empresa contratista VIALZACHIN EP concluyó el tramo correspondiente a uno de los carriles de esta vía durante la jornada del domingo 14 de diciembre.
Este progreso en infraestructura vial marca un hito para esta ciudad fronteriza y se suma al inicio de obras en la calle Jaime Roldós Aguilera. Sin embargo, este avance, formalmente registrado, actúa también como un espejo que refleja las profundas desigualdades y deudas urbanas que aún persisten en el corazón de la ciudad.
Juan Santín, morador del barrio El Cisne, expresa un sentimiento compartido por muchos. «Todos los moradores estamos bastante alegres y entusiasmados. Estas son obras que parecían que nunca se iban a concretar», afirma. Su alivio es tangible, especialmente al recordar las condiciones anteriores: «Si no nos mató el COVID, nos vamos a morir intoxicados de polvo». La vía, por donde circulan aproximadamente 2.500 vehículos diarios según estimaciones locales, era un foco constante de polvo en verano y de lodo en invierno.
El rostro descuidado del centro histórico
A pocas cuadras de las nuevas obras, el panorama cambia radicalmente. Francisco León camina con precaución por una calle del centro, donde la ausencia de veredas lo obliga a compartir el espacio con vehículos motorizados. «Es necesario poner un poquito de énfasis en el arreglo de las veredas», señala. «Corremos a veces mucho peligro al andar por la vía». Su preocupación incluye la imagen proyectada a visitantes: «Los visitantes lo primero que van a ver es eso, y qué lindo quedaría que haya veredas».
Este contraste entre la periferia que se renueva y el centro que se estanca no es casual. Santín lo atribuye a una herencia de desorden urbano acumulada durante décadas. «Zumba creció de manera desordenada, cerrando calles a conveniencia», explica. «Hasta se suprimían calles para obtener el voto de algún concejal. Solo vieron sus intereses… y que el pueblo quedara como quedara».


La sombra de la inequidad provincial
Mientras Zumba registra avances en su pavimentación urbana, surgen comparaciones con otros cantones de la provincia. Nixon Cango, vecino local, expresa una crítica severa: «Mientras aquí inauguran un kilómetro, allá inauguran siete o diez». Sus observaciones apuntan a una distribución desigual de recursos. «Aquí, una cabecera cantonal _ de más de 100 años_ apenas está iniciándose con dos kilómetros. Parroquias en Zamora están completamente asfaltadas».
Cango va más allá, sugiriendo motivaciones políticas detrás de algunas obras. «Hace más de un año», revela, «algunos servidores del Frente C manifestaron que la Prefecta ha dicho que, para las elecciones, va a asfaltar un kilómetro aquí… y otro kilómetro allá». Esta percepción alimenta el reclamo por una inversión más equitativa y menos electoralista.
Entre la gratitud y la exigencia
La gestión municipal actual recibe reconocimiento por iniciar obras largamente esperadas. Santín destaca que «a pesar de que la entidad municipal estaba endeudada y con muchos problemas, la administración ha tratado de remediarlos». Sin embargo, este reconocimiento no anula la expectativa por una acción más comprehensiva.
«El anhelo es que esto vaya avanzando y que, más adelante, todo el pueblo esté servido con el asfaltado», expresa Santín, articulando una aspiración colectiva. Esta visión incluye no solo más calles pavimentadas, sino también la intervención urgente del centro histórico, donde la falta de aceras y el deterioro de servicios básicos como el alcantarillado sanitario representan desafíos mayúsculos.
El caso de Zumba ilustra un dilema común en el desarrollo urbano de ciudades intermedias: cómo balancear la necesidad de obras nuevas y visibles con la obligación de atender el deterioro acumulado en zonas consolidadas. El asfalto en las avenidas Amazonas, Manuel Rodríguez, Libertadores y Jaime Roldós Aguilera es sin duda, un paso adelante, pero también es un recordatorio de cuánto camino falta por recorrer para lograr un desarrollo urbano verdaderamente integral y equitativo.
La ciudad se encuentra así en una encrucijada, registrando progresos concretos mientras enfrenta el espejo de sus propias carencias históricas. El desafío para sus autoridades y ciudadanía será asegurar que el impulso del asfalto no consolide dos ciudades en una, sino que siente las bases para un crecimiento armónico que no sacrifique el centro a expensas de la periferia.

