Iglesia inicia el Adviento y abre el Año Litúrgico 2025-2026

La Iglesia Católica en todo el mundo comienza este domingo el Adviento, el tiempo que marca el inicio del nuevo Año Litúrgico. ¿Por qué empieza antes del Año Nuevo civil y qué simboliza este periodo que precede a la Navidad?

Redacción regional

El 30 de noviembre, millones de católicos en todo el mundo celebran el Primer Domingo de Adviento, con el que se abre oficialmente el Año Litúrgico 2025-2026, correspondiente al Ciclo A. A diferencia del calendario civil, que arranca el 1 de enero, la Iglesia inicia su año con este tiempo de espera espiritual que prepara la celebración de la Navidad.

El Adviento no es solo una cuenta regresiva hacia el 24 de diciembre. Es, para la Iglesia universal, un periodo de reflexión, conversión y esperanza. El color morado que domina las celebraciones recuerda penitencia y preparación interior, mientras la liturgia invita a vivir una espera serena, atenta y confiada.

“Es un anuncio de que alguien importante va a llegar. Así como preparamos nuestra casa para recibir a un invitado especial, este tiempo nos invita a disponer el corazón”, explica el sacerdote  William Arteaga, sacerdote ecuatoriano que comenta el sentido espiritual de estas semanas para los fieles de todo el mundo, según reporta diario Crónica.

La Corona de Adviento: un símbolo que cruza fronteras

Uno de los elementos más reconocidos es la Corona de Adviento: ramas verdes, lazos rojos y cuatro velas que marcan el ritmo de la espera. Tres son moradas —encienden los domingos primero, segundo y cuarto— y una es rosada, que se prende en el Domingo de Gaudete, a mitad del camino, como signo de alegría anticipada. En muchos lugares, se añade una vela blanca al centro, encendida en Nochebuena para representar a Cristo como Luz del mundo.

Un camino marcado por fechas y lecturas universales

El calendario litúrgico del Adviento es común en toda la Iglesia. Sigue estas etapas:

Primer Domingo – 30 de noviembre
Primera vela morada. Evangelio: Mateo 24, 37-44. Durante la semana se recuerda a San Francisco Javier (3 de diciembre) y San Nicolás de Bari (6).

Segundo Domingo – 7 de diciembre
Segunda vela morada. Evangelio: Mateo 3, 1-12. Días claves: Inmaculada Concepción (8), Virgen de Guadalupe (12) y Santa Lucía (13).

Tercer Domingo – 14 de diciembre
Domingo de Gaudete. Se enciende la vela rosada. Evangelio: Mateo 11, 2-11. El 17 de diciembre inicia la última etapa de preparación inmediata a Navidad.

Cuarto Domingo – 21 de diciembre
Última vela morada. Evangelio: Mateo 1, 18-24. El Adviento concluye el 24 de diciembre con la Misa de Nochebuena.

Un llamado para un tiempo saturado de distracciones

En su mensaje para este periodo, el obispo ecuatoriano Walter Heras recuerda un desafío que se repite en parroquias de todos los continentes: “Las luces, los villancicos y las compras pueden distraernos. Pero este tiempo es una invitación a renovar la fe y preparar un lugar para Jesús en nuestra vida”.

El inicio del Año Litúrgico pone nuevamente en marcha el ciclo espiritual que guía la vida de la Iglesia: Adviento, Navidad, Cuaresma, Sagrado Triduo Pascual, Pascua y Tiempo Ordinario. Este itinerario sigue tres ciclos —A, B y C— que permiten recorrer casi toda la Sagrada Escritura en tres años. El 28 de noviembre de 2026, con la Solemnidad de Cristo Rey, concluirá el ciclo que hoy comienza.

En la Iglesia universal, el Adviento se convierte así en una invitación global: levantar la mirada, hacer espacio a la esperanza y preparar, con sencillez, la llegada de la Navidad.

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