La comunidad, ubicada en el extremo sur del Ecuador y limítrofe con Perú, enfrenta un escenario contradictorio: una producción agrícola en expansión, una infraestructura rezagada y un sistema de agua potable que no cubre sus necesidades básicas. La minería artesanal añade riesgos ambientales y sociales.
Redacción regional
CHINCHIPE, 24 de noviembre de 2025 (ChinchipeHoy) Pucapamba, una parroquia rural del cantón Chinchipe, vive atrapada entre su potencial productivo y una larga historia de abandono estatal. La falta de agua potable, el impacto de la minería artesanal y la escasa inversión pública siguen marcando su cotidianidad, según advierte José Paz, ex presidente de la Junta Parroquial, en una reciente entrevista concedida a Chinchipe Hoy.
Mientras la agricultura diversifica sus cultivos y el comercio transfronterizo, aunque todavía limitado, muestra señales de crecimiento,” los problemas estructurales —agua insuficiente, obras inconclusas y limitada presencia institucional— continúan condicionando el desarrollo local.
Una parroquia estratégica con gestión limitada
Paz afirma que la baja densidad poblacional sigue siendo un obstáculo para acceder a mayores recursos fiscales. Aunque Pucapamba es una puerta de ingreso y salida hacia el Perú, la condición fronteriza no se ha traducido en prioridad gubernamental.
“El ornato y la entrada al país están abandonados”, señala, recordando que la parroquia ha sido postergada por varias administraciones.
Un avance puntual: la recuperación del parque central
Entre los pocos logros recientes figura la rehabilitación del parque central, financiada por la anterior Prefectura. La obra, gestionada durante varios años, permitió recuperar un espacio comunitario que se consideraba irrecuperable y que ahora funciona como punto de encuentro local.
El agua potable: un déficit que afecta la vida diaria
El mayor problema, sin embargo, sigue siendo el acceso al agua segura.
Paz explica que el sistema parroquial no cuenta con tratamiento, filtros ni reservas suficientes. Los habitantes deben hervir el agua o dejarla sedimentar antes de consumirla.
“El agua baja con lodo en invierno y disminuye en verano”, relata.
La obra de captación de Uriarango —prometida para abastecer a Pucapamba, La Chonta y El Chorro— no cubre la demanda actual. Su repotenciación fue ofrecida en la campaña de la administración municipal vigente, pero aún no tiene fecha de ejecución.
Producción agrícola en crecimiento pese a las limitaciones
A nivel económico, la agricultura muestra señales de expansión.
Café, cacao, cítricos y ganadería conforman la base productiva, favorecida por un clima benigno y suelos fértiles que permiten cosechas sin químicos.
El GAD Parroquial entrega plantas cada año, aunque en cantidades reducidas. Ante ello, varios agricultores han optado por crear viveros propios o experimentar con siembra directa.

Minería artesanal: ingresos necesarios, riesgos crecientes
La minería artesanal continúa siendo una fuente de ingresos para familias sin empleo formal, pero también representa riesgos laborales y ambientales.
Paz recuerda accidentes graves —incluidos fallecimientos— y menciona la contaminación del río fronterizo por diésel, aceites y metales pesados.
Aunque la zona no registra altos índices de delincuencia, sí se han reportado asaltos en campamentos mineros y amenazas asociadas a actividades ilícitas.
Controles fronterizos y seguridad
Los operativos de armas y vigilancia ejecutados por Policía y Fuerzas Armadas han mejorado la percepción de seguridad en el sector.
El exdirigente insiste en que estos controles deben mantenerse como medida preventiva frente a delitos y contrabando.
Vialidad y el anhelado Cuarto Eje Vial
La comunidad espera que el Cuarto Eje Vial —una obra estratégica para la movilidad provincial y nacional— sea contratado el próximo año. La vía permitiría aliviar el aislamiento de Pucapamba, facilitar el comercio y conectar de manera más eficiente con el resto de Chinchipe.
Entre carencias históricas y expectativas renovadas, Pucapamba se mueve en un equilibrio frágil. Mientras su agricultura crece y su ubicación fronteriza le otorga relevancia geopolítica, la comunidad sigue esperando que las obras básicas —en especial las relacionadas con agua potable y vialidad— pasen finalmente del ofrecimiento a la ejecución.
La pregunta que queda abierta es si los compromisos oficiales lograrán traducirse en soluciones concretas para una parroquia que, pese a las adversidades, no deja de impulsar su propio desarrollo.

